HIDROITUANGO: MASACRES, DESAPARICIONES Y DESPLAZAMIENTO FORZADO. LA PÉRDIDA DE LA IDENTIDAD DEL RÍO CAUCA

Opinión

Por: Karem Viviana Sarmiento Albarracín

Este país entiende que el desarrollo es cemento.

 ¿Para qué queremos ocho vías si nos agredimos?

                                                                                   JAIME GARZÓN

Es evidente que desarrollar el país es importante y se presume que el desarrollo produce riqueza, lo cual trae consigo una notoria disminución de la pobreza, pero los hechos que se vienen presentando en Antioquia son realmente preocupantes. La hidroeléctrica más grande del país, la cual estaría lejos de tener reconocimiento nacional, de no ser por la posible avalancha y taponamiento de los túneles de desviación que se viene reportando en las noticias desde hace unas semanas, amenazando a toda la región con una catástrofe sin precedentes a nivel nacional como internacional.

Ahora bien, cuál es la realidad de esta mega obra que para los habitantes del cañón del Cauca Antioqueño no es tan reciente y que está siendo señalada por la sociedad, como la culpable de la crisis humanitaria en la que se encuentra la región del Bajo Cauca.

La realidad es que desde el año de 1962 se reunieron la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI) y el que para la época era gerente general de EPM, Luis Echavarría Villegas junto a otras personalidades de la ingeniería Antioqueña donde se expuso el anteproyecto de una hidroeléctrica y se estimó la capacidad de las fuentes hidrográficas del río Cauca para la producción de energía, como lo afirma el ingeniero Lucio Chiquito[1] quien estuvo presente en dicha reunión

La anterior información es muy importante ya que a partir de 1978 y hasta ahora, en los municipios en los cuales existe intervención del proyecto HIDROITUANGO, se empieza a presentar el fenómeno de más de 1.000 personas víctimas directas de la desaparición forzada en esa zona, según documenta el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Aunado a esto, con posterioridad a 1980, la presencia de grupos armados agudiza esta problemática ya que de las 756 masacres cometidas en Antioquia, 415 fueron realizadas por grupos paramilitares, 137 por grupos no identificados, 127 por grupos guerrilleros, 26 por el Ejército Nacional, 13 por milicias y sicarios, 7 por bandas criminales, 6 por Policía y 25 de las que restan fueron cometidas por dos o más grupos. Según lo establece una base de datos del Observatorio de Restitución y Regulación de Derechos de Propiedad.

Dicho lo anterior, podría pensarse que existe una estrecha relación entre este proyecto, las desapariciones forzadas, las masacres y el desplazamiento, que se evidenciaron más profundamente, desde el inicio de las labores de construcción en el 2010, registrando una seguidilla de desplazamientos sistemáticos de los habitantes del cañón quienes se opusieron al proyecto,  los cuales fueron víctima de los peores horrores y conocen de cientos de fosas comunes donde fueron sepultadas miles de víctimas de masacres, así como de otras que fueron sepultadas a orillas del Río Cauca por barequeros, que por tradición debían hacerlo al ver los cuerpos flotando por las aguas del Río.

Entonces ¿qué le queda a una población que ha sido victimizada tantas veces, que han vivido del río y que conocen sus ciclos vitales?, ¿qué le queda a los barequeros, campesinos y pescadores?, la respuesta puede ser desalentadora ya que la solución que dan las autoridades es el desalojo inmediato de esta población de  las tierras propias de EPM.

La situación es inhumana y en repetidas ocasiones han sido desalojados por el ESMAD, agentes del Ejercito Nacional, Agentes de la policía Nacional y hasta de la seguridad privada de EPM, se les ha quitado todo lo que tienen, su trabajo, su casa, sus enceres, pero lo que más extrañan es el  río, sus tradiciones, han sido separados e incomunicados rompiendo con caminos ancestrales que comunican las veredas y que ahora están sembrados de minas antipersonales para presionar su salida, es una comunidad donde sus líderes viven constantemente amenazados y el Estado y las instituciones les han dado la espalda, pero lo más grave, es que son una sociedad que aunque no ha perdido la intención de salir al rescate de la memoria y la cultura ancestral, día a día ven como esta posibilidad se aleja cada vez más.

No son personas que estén en contra del desarrollo, son seres humanos a los cuales la guerra y los proyectos energéticos les han quitado todo, les han expropiado sus raíces,  y a los cuales se les niega una reparación ya que las autoridades consideran que no existe desplazamiento forzado, ya que en su mayoría has sido desalojados por autoridades policivas, aun cuando se les ha minado, se les ha coactado fuentes de ingreso y viven en constante riesgo de ser asesinados.

Una parte de esta población que se vio forzada a desplazarse vive en las instalaciones de la universidad de Antioquia, a espera de que se les reconozca como población desplazada y que las autoridades Estatales reconozcan que este desplazamiento no es voluntario, que los hechos cometidos por La Policía, El Ejercito y el ESMAD los forzaron a buscar refugios además que se les garantice la integridad y la restitución de los derechos.

El desarrollo del país no puede desconocer los derechos de las comunidades ni ignorar el exterminio de comunidades con arraigos ancestrales, la perdida de una cultura es irreparable, ¿qué condiciones de vida tendrán las  personas desplazadas y que oportunidades reales tienen de un  resarcimiento de sus derechos más aun cuando  no se les ha reconocido como víctimas? Se espera que este mega proyecto traiga prosperidad pero también que indemnice y repare a la población afectada, que se llegue a un consenso donde se pueda permitir el acceso al río a los habitantes que dependen de él y que no conocen ninguna otra fuente de ingresos, que se investigue a fondo la relación de las masacres y desapariciones con el proyecto hidroeléctrico, además que todos los desplazados puedan ser reubicados. La desigualdad y la injusticia son los impulsores de la pobreza, se necesitan políticas serias que hagan cumplir los tratados internacionales y la legislación nacional.

REFERENCIAS

http://defensaterritorios.wordpress.com

http://debatehidroituango.blogspot.com

https://www.facebook.com/pages/R%C3%ADos-Vivos-Colombia/259507754126383


[1] Profesor Especial de la U. Nacional De Colombia

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