LAS NOVEDADES DEL CÓDIGO GENERAL DEL PROCESO EN MATERIA DE NULIDADES

Derecho Procesal Civil

Las nulidades urgen de necesidad en tanto contemplan un remedio procesal por excelencia, cuyo fin último es el saneamiento de la actuación. Al respecto, dice Sanabria Santos (2011):

…la nulidad del acto procesal es la sanción que el ordenamiento jurídico le impone a aquellos actos que han sido proferidos con inobservancia de las formas establecidas con el objeto de asegurar a los justiciables la adecuada defensa de sus derechos e intereses”.[1]

 Con todo, el ordenamiento procesal civil colombiano, siendo tal vez el más completo estatuto de nuestro espectro jurídico-formal, no exalta grandes novedades con el Código General del Proceso, pues su art. 133 contempla –en esencia pero con algunas modificaciones– las mismas causales previstas en el art. 140 del Código de Procedimiento Civil. Veamos de qué se tratan las tenues novedades.

En primer lugar, el control de legalidad contenido en el art. 25 de la Ley 1285 de 2009, contempla como una obligación para el juez el ejercicio de una veeduría al finalizar cada etapa procesal, con el fin de evitar nulidades o vulneraciones al debido proceso[2]. Este aspecto se encuentra contenido en el art. 132 del Código General del Proceso.

Por otro lado, siendo el verdadero aspecto novedoso a tener en cuenta, el art. 133 implementa nuevas causales de nulidad, donde a partir del numeral 5, el proceso será nulo, en todo o en parte, cuando se omitan las oportunidades para solicitar, decretar o practicar pruebas, o cuando se omite la práctica de una prueba que de acuerdo con la Ley es obligatoria[3].

Así mismo, el numeral 7 del mismo art., se refiere a otra nueva causal de nulidad materializada cuando la sentencia se profiera por un juez distinto del que escuchó los alegatos de conclusión o la sustentación del recurso de apelación; consideración extensiva a toda otra actuación desplegada sin la presencia del juez, a partir del numeral 1[4] del art. 107 del mismo estatuto procesal.

Ahora bien, en cuanto al momento en el que se deben alegar los motivos de nulidad, debemos tener en cuenta que por regla general se ha mantenido la realización de audiencias concentradas, de tal suerte que:

La posibilidad de alegar los motivos de nulidad se esbozarán en cada uno de esos momentos procesales, puesto que la misma normativa impone que los motivos de nulidad se aleguen tan pronto se percate la irregularidad”.[5]

En suma de lo dicho, mal haríamos en negar la vigencia de la taxatividad de las nulidades en el Código General del Proceso[6], no obstante, existen ciertas particularidades que individualmente pueden llegar a ser causales de nulidad por sí mismas, de la siguiente manera:

  1. 14, 164 y 168: Por irregularidades en la producción de la prueba, viciando la actuación y dando lugar a la regla de exclusión de la prueba ilícita.[7]
  2. 107, numeral 1: Por la ausencia del administrador de justicia cuando se adelantan actuaciones procesales sin su presencia.

En cuanto a los formalismos de su presentación, el Código de Procedimiento Civil establecía una serie de requisitos asimilables a los de la propia demanda, sin embargo el Código General del Proceso solo exige como requisito la exposición de los motivos de la nulidad fundamentando –probatoriamente– la causal alegada en el momento procesal donde acaezca la irregularidad o vulneración al debido proceso[8].

En conclusión, si bien no exaltan por su innovación las modificaciones de la Ley 1564 de 2012 en materia de nulidades, bien ha hecho el legislador en aumentar su espectro con miras a la protección del derecho fundamental constitucional al debido proceso, manteniéndose en todo caso la protección de las garantías, derechos e intereses de los justiciables.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

PELÁEZ HERNÁNDEZ, RAMÓN ANTONIO, Estructura del Proceso Civil en el Contexto de la Oralidad, 2014, Ediciones Doctrina y Ley.

SANABRIA SANTOS, HENRY, Nulidades en el Proceso Civil, 2011, Publicaciones Universidad Externado de Colombia, Segunda Edición.


[1] SANABRIA SANTOS, HENRY, Nulidades en el Proceso Civil, 2011, Publicaciones Universidad Externado de Colombia, Segunda Edición, p. 101.

[2] Específicamente, esta consideración se enfoca en evitar desgastes innecesarios de la administración de justicia, como herramienta tardía en una justicia desprovista de toda confianza social.

[3] Por ejemplo, cuando en un proceso de pertenencia el juez no llegase a practicar la inspección judicial correspondiente, siendo una obligación legal prescrita por el art. 375, numeral 9 de la Ley 1564 de 2012.

[4] Dice el numeral: “1. Iniciación y concurrencia. Toda audiencia será presidida por el juez y, en su caso, por los magistrados que conozcan del proceso. La ausencia del juez o de los magistrados genera la nulidad de la respectiva actuación…”. (Negrilla fuera de texto).

[5] PELÁEZ HERNÁNDEZ, RAMÓN ANTONIO, Estructura del Proceso Civil en el Contexto de la Oralidad, 2014, Ediciones Doctrina y Ley, p. 101.

[6] Esta característica no es novedosa, pues también era base del Código de Procedimiento Civil.

[7] Aspecto similar al contenido en la Ley 906 del 2004.

[8] La oportunidad y trámite de la impugnación de las actuaciones por vicios que acarreen nulidad se encuentran contenidas en el art. 134 del Código General del Proceso; sus requisitos, los encontramos en el art. 135; lo correspondiente al saneamiento de la nulidad está contemplado en el art. 136; las advertencias de las nulidades, en el art. 137; y, el art. 138 refiere los efectos de la declaración de falta de jurisdicción o competencia y de la nulidad declarada.

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